dijous, 7 juliol de 2011

FIN DE UN AMOR - Walter Riso

"Cuando te enamoras de una persona que no te conviene -dice Walter Riso- la esperanza no es lo último, sinó lo primero que debes perder. Para perderla, empieza por mortificar tu ego: admite tu fracaso. Solo después podrás elaborar tu duelo con ayuda de buenos amigos mentirosos que te digan lo estupendo que eres (evita los malos, que te dirán lo maravillosa que era tu pareja). Aprende a perder, humilla tu ego, liquida la esperanza, escucha a los buenos mentirosos, elabora tu duelo... Todo ese proceso te irá sacando del hoyo. Pero el empujón definitivo no te lo dará el terapeuta, sinó el hartazgo. Cuando te canses de ser un idiota, descubrirás que el principio de todo amor es tenerse a uno mismo"

Si de verdad le interesa saber cómo está su relación de pareja...
Antes saber que lamentar.
Pués coja un papelito y váyase a un banco del parque i escriba arriba bien grande el nombre de su pareja...
Hecho.
Y ahora hágase la prengunta: ¿Por qué no debería quererle?...
Si vuelve a casa con el papelito en blanco, es que le queda pareja para rato, pero si la lista de razones crece i crece: "No debería quererle: porqué no me escucha, porqué ronca, porqué sale sin mí, porqué llega tarde..."
¿Por qué no hacer una lista de sus cosas buenas en vez de sus defectos?
Porqué la complicidad no se manifiesta en el gusto, sinó en la ausencia de disgusto.
¿Te enamoras de sus defectos?
Es que la lista no es de defectos objetivos, que tal vez a usted incluso le gusten, sinó de las cosas que a usted le disgustan, que no es lo mismo. Porque ahora estamos hablando de pareja y no de enamoramiento súbito...
¿No es lo mismo?
Son opuestos. En el enamoramiento, los contrarios se atraen, pero esa atracción dura poco y sólo se transforma en el cimiento de una pareja estable si evoluciona hacia la complicidad, la afinidad y, al cabo, el respeto que la mantendrá unida durante años. Y para lograr eso es más necesaria la ausencia de disgusto que el propio gusto.
¿Más complicidad que pasión?
¿Verdad que decimo "me he enamorado", pero no "me he amistado"?
¿...?
Pues el combustible de una pareja duradera es el "me ha amistado" y no el "me he enamorado". Es la paulatina construcción racional de afinidades y no el abandono al arrebato: más que coincidir de repente en que nos gustan las mismas cosas, es ir dándose cuenta de que nos disgusta lo mismo.
¿Cuán paulatina es esa construcción?
Si algún día llegamos a ella, no será gracias a un gran acierto repentino, sinó merced a una sucesión de fracasos aleccionadores.
Como se llega a casi todo en la vida.
Todos construimos nuestra convivencia en pareja a fuerza de fracasos racionalizados. Para que una relación dure, hay que racionalizar el amor sin dejarse llevar por él como si fuera una canción del verano cursi.
A veces es bonito bailar chorradas.
Pero no espere llegar a la pareja de su vida gracias al arrebato de una noche. Son cosas distintas, aunque persista la cultura estúpida de idealizar el amor contrariado que nos mata y nos resucita. Esa sandez sirve para vender canciones y perfumes, pero no para encontrar pareja estable y satisfactoria.
Tomemos nota.
No digo que nuestro ego no necesite de vez en cuando la conquista -tanto o más que el goce del coito-, pero en el postcoito tendrán ustedes que poder hablar de algo... Y para no aburrirse entonces necesitarán algo de complicidad... ¿No?
¿Cree que aprendemos? ¿De verdad?
A medida que buscas pareja -y a menudo la biología nos convierte en incapaces de no buscarla- y las relaciones van acabando, vuelves a buscar otras. Y, poco a poco, ya no te guías tanto por la entrepierna ni tampoco por el corazón, sino que usas más la razón.
Cupido le oiga.
Llegamos a la madurez amorosa a partir del fracaso y, en el proceso, más que buscar lo que quieres, tratas de evitar lo que no quieres. Así, vas haciendo una lista más o menos consciente de incompatibilidades, y evitarlas es decisión de la razón y la voluntad.
¿Por ejemplo?
Te apasionan los carácteres fuertes, pero ya has aprendido tras los 700 golpes que no te convienen, así que aprendes a evitarlos... O más sencillo: ¿te gusta cocinar? Bien. ¿Pero también te gusta comer? ¿No? Pués, fuera: yo no como a gusto si no es en compañía.
¿Y si son demasiadas las compañías?
Pacten el "demasiadas". Entre dos personas maduras se puede ser infiel, pero leal.
¿Cómo?
Se puede ser infiel al cuerpo de la pareja, pero leal al pacto que tienes con ella.
Suena cómodo, pero ¿seguro?
La lealtad es ser fiel a ese pacto con tu pareja y no tanto a su cuerpo. Si ustedes acuerdan que cada uno sale los sábados y hace lo que quiera, pues bien: ese es su pacto. Sólo lo romperá y será desleal si repite otro día...
¿Se trata de contárselo todo?
Yo no lo haría. De hecho, en mis terapias abogo por que cada miembro de la pareja tenga su propio espacio de intimidad y que cada uno respete el del otro. Lealmente.
¿Sinceridad no es contarlo todo?
Eso es un horror. Nada me daría más miedo que la sinceridad total, que sería poder meterme en la mente de la persona querida. Lo sugiere Kubrick en "Eyes wide shut", una película que a mí me pareció terrorífica.
¿Cada parejita tiene su librito?
A veces en la consulta soporto a parejas insultándose y, cuando les sugiero que se separen, me miran ofendidos y se cogen las manos y me contestan: "¡Pero nos amamos!"...
Y les digo: "Pues ¡qué lástima!, porque serían ustedes muchos menos desgraciados cada uno por su lado". Vienen señoras llorando y les pregunto cómo las dejó su pareja, y es una película de terror con monstruo. Pero me la cuentan llorando cuando deberían contarla riendo por su liberación. La terapia es esa: lograr que se rían.


1 comentari:

Montse ha dit...

Hola Bruguers veig que molts de vegades no heu deixat el blog, em sento una mica traidora, però he estat estudiant, i bé no hi ha escusa espero reempendre una rutina i amb la rutina un lligam en la blogesfera.